¿Es posible humanizar los E-commerce?


¿Sabes realmente quiénes son tus compradores? ¿Entiendes sus motivaciones para comprar en tu tienda online? Si la respuesta a estas preguntas es “no”, es muy probable que no alcances los resultados de tus esfuerzos de marketing. Desde Dixitalmedia os contamos algunos trucos para humanizar los E-commerce.

Para que una marca pueda considerarse humanizada debemos establecer mensajes personalizados y hacerlo con contenido creativo. Uno de los principales objetivos compartidos del marketing y la marca en las redes sociales y campañas de correo electrónico es hacer amistad con los visitantes y clientes. Es decir que un sitio web de comercio electrónico podría compartir el mismo contenido que comparten sus clientes potenciales añadiendo una capa humana con por ejemplo: artículos y fotos humorísticas, opiniones sobre cultura, sociedad, preguntas genéricas sobre la vida…

Es fundamental generar confianza en el cliente, para que la experiencia no sea tan fría y el consumidor se sienta acompañado en todo el proceso de compra, y conseguir así crear una experiencia en el usuario.

Pero esta humanización debe estar bien estructurada y ser generada por agentes que estén preparados para ofrecer un buen servicio a los usuarios, ser capaces de ayudarles y darles las respuestas que necesiten sobre sus dudas, o inquietudes. Las herramientas que podemos usar para dar ese toque personal a nuestro ecommerce pueden ser por ejemplo un chat en directo, un servicio de llamada gratuito, una línea para WhatsApp, y todo ello soportado por un sistema interno de tickets que permita escalar las dudas y ver el estado de las mismas.

Este equipo de agentes, expertos en e-commerce, deben ser conocedores al mismo tiempo de sus produtcos, ofertas, objetivos y filosofía, entre otros.

La tendencia actual es que el consumidor exija cada vez más un trato similar e incluso superior en una tienda virtual al que podría recibir cuando realiza sus compras en una tienda física.

Claves para humanizar los E-commerce

  • Conocer muy bien el negocio.
  • Un profundo conocimiento sobre el producto.
  • Una solución técnica apropiada y ágil.
  • Ofrecer un trato cercano, amable, afable e incluso también divertido.