La nueva ley del IVA y el comercio electrónico de servicios digitales en la UE


Todas las pequeñas tiendas online y pequeños editores que venden servicios digitales como software, juegos, apps, ebooks, streaming de video y audio dentro de la UE comenzarán el año con una piedra más en el camino.
Hasta ahora, el IVA que se aplicaba a los clientes europeos particulares era el del país de la tienda que hacía la venta pero desde el día 1 de enero de 2015 se aplicará el IVA del país de residencia del cliente.
Esta ley se conoce como EU VAT One-Stop Shop, del inglés Ventanilla única para el IVA de la UE.

Este cambio legislativo sólo afecta a los clientes particulares porque las empresas siguen como hasta ahora tributando en sus respectivos países ya que compran exentos de IVA para evitar la doble imposición.

Los antecedentes de la ley

Grandes empresas como Amazon, Apple iTunes o Google, entre otras, tienen su sede en Luxemburgo, uno de los países con menor carga fiscal de la UE.
Esto les reporta grandes ventajas económicas y así pueden mejorar aun más sus ingentes beneficios.

Así que hasta ahora un comprador recibía una factura emitida desde este pequeño país y es en ese país donde se tributa el IVA, que es sólo del 3%, con independencia de si quien compra un ebook o descargar una app se encuentra en España, Francia o Alemania.
Con el cambio de la Ley el IVA se en la UE ha de tributar en el país del cliente, de manera que a un  cliente de España por su ebook se le cobrará el 21% de IVA de España, a uno del Alemania el 7% y aun cliente de Francia el 5,5%.

Es otro tema de discusión pero, ¿no es curioso que en otros países de la UE los ebooks tengan un IVA tan bajo y en España no se aplique el mismo IVA que a los libros en papel? …

¿Qué supone este cambio de la Ley?

La primera consecuencia será sobre los precios de los artículos. Un ebook que antes costase 9,90 € con la subida del IVA del 3% al 21% para un cliente de España costará 11,63 €.
Para seguir siendo competitivos los vendedores podrán mantener los precios con sus correspondientes subidas o aplicar precio total único, cambiando el precio base según el país de su cliente, pero a costa de perder ingresos.
Siguiendo con el ejemplo del ebook, la tienda si quiere seguir vendiéndolo por 9,90 € para los clientes de España, el importe base (sin IVA) sería de 8,18 € lo que supone 1,43 € menos que lo que ingresaba antes.

Como los productos digitales van a tributar el IVA en el país del comprador, el vendedor ha de entregar la correspondiente cuota a las distintas Haciendas europeas.
Si no tenía suficiente con cumplir con el fisco de su país, ahora lo tendrá que hacer con cada uno de los países miembros de la UE, conocer los correspondientes IVAs y liquidar periódicamente el porcentaje  correspondiente a las ventas.
Dándose de alta en la Ventanilla Única (MOSS) se podría declarar todo en España y la Agencia Tributaria se hace cargo de transferir el IVA correspondiente a cada país.

Otro punto importante es que la factura debe cumplir el modelo de factura vigente en el país del cliente, de manera que la factura que se emite para España no es válida para Alemania, como mínimo por el idioma en el que está escrita.
Así que esto supone tener una plantilla de factura por cada país miembro.

Otra consecuencia y quizás la que más complique la operativa de los pequeños negocios, es que el vendedor es responsable de identificar el país del comprador, no sólo a partir de la dirección de su domicilio (la que haya escrito al registrarse en la tienda) si no que también de su IP, su número de tarjeta de crédito, el SIM si se conecta vía 3G/4G, o cualquier otro dato en el caso de que la dirección no fuese un dato de confianza.
Hay que tener en cuenta que si uno vive en España no puede registrarse con una dirección de Alemania y mediante esos métodos mencionados se podría saber donde está realmente.
Además el vendedor debe estos datos guardar durante 10 años junto con la venta asociada.
Algunas de estas pruebas de la nacionalidad son imposibles de conocer para el vendedor, como la tarjeta que habitualmente sólo conoce la entidad que le provee el TPV (Redsys, 4B, etc) o si cobra con PayPal aun mucho menos.
No sólo se complican los trámites con el fisco que además obligan al vendedor a ser un policía.

Consecuencias

Los pequeños editores, que vendían desde sus propias web muy probablemente cierren el negocio o decidan vender a través de alguna de las plataformas que mencionamos antes, de esta manera su relación contractual es con Amazon, por ejemplo, y no con cada uno de los compradores evitando así toda la burocracia y problemas técnicos que ya explicamos, aunque a cambio de repartir parte del pastel con la plataforma donde decida vender.

Por otra parte los grandes podrán cambiar sus razones sociales y como en el caso de NOOK Press (Barnes & Noble S.a r.l.) que ha subrogado el contrato con todos sus editores a la matriz americana Barnes & Noble International, LLC para no estar sujetos a la tributación de la UE.

Así que ya veremos si la UE recauda lo esperado con este cambio en el IVA  y cuales serán las consecuencias para los pequeños editores.

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